En diciembre de 2024, la comunidad cristiana en Alepo, Siria, continúa enfrentando desafíos extremos derivados de la persecución religiosa y las secuelas de una década de guerra civil. Aunque la situación en la región ha variado con los años, la inseguridad y la discriminación permanecen como constantes preocupaciones.
La reanudación de enfrentamientos en Siria ha intensificado el éxodo de cristianos, quienes huyen de la persecución y la violencia. Según reportes recientes, Siria ha ascendido en la Lista Mundial de la Persecución de Puertas Abiertas 2024 debido al aumento de la presión social y la violencia sectaria, especialmente en zonas como Alepo. Esta ciudad, aunque alguna vez un centro vibrante del cristianismo, ahora lucha con la reconstrucción de su tejido social y religioso tras años de devastación.
Las iglesias locales intentan mantenerse como puntos de esperanza y asistencia, a pesar de ser frecuentemente blanco de ataques. En Alepo, sacerdotes como el P. Ibrahim Alsabagh han señalado que las dificultades van más allá de la violencia física, ya que incluyen la pobreza extrema, la falta de acceso a servicios básicos y la marginación de las comunidades cristianas. Muchas familias se ven obligadas a abandonar el país, lo que amenaza con vaciar aún más la región de su histórica presencia cristiana.
A pesar de todo, organizaciones como Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) continúan brindando apoyo material y espiritual a los cristianos perseguidos en Siria. Los esfuerzos incluyen la reconstrucción de iglesias y hogares, además de proporcionar asistencia humanitaria crucial para los desplazados internos y refugiados. Sin embargo, la comunidad internacional está llamada a redoblar su compromiso para garantizar que los derechos humanos básicos sean protegidos y la diversidad religiosa preservada en esta región históricamente rica en culturas y creencias.

