La situación de los cristianos perseguidos en el mundo tras la presidencia de Donald Trump

Desde la conclusión de la presidencia de Donald Trump en enero de 2021, la persecución de los cristianos en el mundo ha mostrado tendencias preocupantes. Según la Lista Mundial de la Persecución 2025, publicada por la organización Puertas Abiertas, más de 380 millones de cristianos enfrentan altos niveles de persecución y discriminación por su fe, lo que representa un incremento respecto a los 365 millones reportados en 2024.

Durante la administración de Trump, se implementaron políticas que afectaron directamente a los cristianos perseguidos. Por ejemplo, en enero de 2025, el presidente Trump suspendió durante al menos 90 días el Programa de Admisión de Refugiados de Estados Unidos (USRAP), que en el año fiscal 2024 había reasentado a 100.000 personas que huían de la persecución, incluidos casi 30.000 cristianos. Esta medida generó preocupación entre organizaciones religiosas, que temían un impacto negativo en aquellos que buscan refugio debido a la persecución religiosa.

A nivel global, la persecución ha aumentado en diversas regiones. En África Subsahariana, la violencia ha obligado al desplazamiento de 16 millones de cristianos, y Nigeria sigue siendo un punto crítico, con 3.100 cristianos asesinados entre octubre de 2023 y septiembre de 2024, representando el 69% de los asesinatos a nivel mundial en ese periodo.

En Asia, países como Corea del Norte y Afganistán continúan siendo lugares de extrema persecución. En América Latina, naciones como México y Nicaragua han experimentado incrementos en la violencia y discriminación hacia los cristianos, impulsados por el crimen organizado y políticas gubernamentales represivas.

En conclusión, tras la presidencia de Donald Trump, la situación de los cristianos perseguidos en el mundo no ha mejorado y, en algunos casos, ha empeorado. Las políticas migratorias restrictivas y la falta de atención internacional han contribuido a que millones de cristianos continúen enfrentando amenazas, violencia y discriminación debido a su fe. Es imperativo que la comunidad internacional redoble sus esfuerzos para proteger la libertad religiosa y brindar apoyo a quienes sufren por sus creencias.

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