Raju (seudónimo), un técnico de 35 años especializado en servicios de telefonía móvil en el norte de Bangladesh, ha enfrentado una creciente persecución debido a su conversión del islam al cristianismo. Tras la caída del gobierno anterior el 5 de agosto de 2024, la hostilidad hacia los cristianos de origen musulmán, como Raju, se ha intensificado en el país.
Raju operaba un negocio de reparación de teléfonos móviles en un mercado cercano a su hogar. Sin embargo, comenzó a recibir amenazas diarias de musulmanes radicales que frecuentaban el mercado. En una ocasión, un grupo se congregó frente a su tienda y le exigió públicamente que renunciara al cristianismo y retornara al islam, advirtiéndole que, de no hacerlo, no podría continuar con su negocio en ese lugar.
Como resultado de estas amenazas, los clientes de Raju dejaron de acudir a su establecimiento, lo que lo llevó a cerrar su negocio. Esta situación ha generado una profunda preocupación en Raju sobre cómo sostener a su familia, ya que la reparación de teléfonos móviles era su única fuente de ingresos.
Bangladesh ocupa el puesto 24 en la Lista Mundial de la Persecución 2025, reflejando un entorno de creciente hostilidad hacia las minorías cristianas. Los conversos del islam al cristianismo enfrentan restricciones severas, discriminación y ataques, especialmente en áreas rurales donde la presión comunitaria es más intensa.
La situación de Raju es representativa de la difícil realidad que enfrentan muchos cristianos en Bangladesh, quienes, debido a su fe, son marginados y privados de oportunidades laborales y sociales.

