En pleno siglo XXI, la persecución contra los cristianos sigue siendo una dolorosa realidad que afecta a millones de personas en todo el mundo. Según datos recientes, más de 360 millones de cristianos enfrentan discriminación, violencia o incluso la muerte por su fe.
El Papa Francisco, fallecido el pasado 21 de abril de 2025, fue una voz incansable en defensa de estos mártires contemporáneos. En múltiples ocasiones, denunció que “hay más mártires hoy que en los primeros siglos” del cristianismo, subrayando que “nunca se debe matar en nombre de Dios” .
En países como Irán, en 2023 se documentaron 166 detenciones de cristianos, algunos de los cuales fueron condenados a prisión, flagelación o trabajos forzados simplemente por poseer Biblias . En Sudán, la guerra civil ha llevado a la ocupación de escuelas católicas por fuerzas militares, mientras que en Pakistán, turbas incendiaron más de 25 iglesias en un solo día, sin que las autoridades ofrecieran una respuesta efectiva.
Francisco no solo denunció estas injusticias, sino que también rindió homenaje a quienes sufren por su fe. Durante el rezo del Ángelus, recordó que “los mártires de hoy no se dejan matar por debilidad, sino para compartir con todos el don de la salvación” .
Su legado nos interpela a no permanecer indiferentes ante el sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas perseguidos. Como él mismo expresó: “Que todos los santos y santas mártires sean semilla de paz y reconciliación entre los pueblos para un mundo más humano y fraterno” .
Hoy, más que nunca, es urgente alzar la voz por quienes son silenciados, siguiendo el ejemplo de valentía y compasión que nos dejó el Papa Francisco.

