Durante una ceremonia celebrada este domingo en la Basílica de San Pablo Extramuros en Roma, el Papa Leon XIV hizo una dura advertencia: el hostigamiento, la condena y el asesinato de cristianos continúa e incluso ha crecido en ciertos lugares del planeta. El acto sirvió para conmemorar a los mártires modernos del siglo XXI, justo en el día de su 70.º cumpleaños.
El pontífice aseguró que muchas personas, en medio de circunstancias adversas, llevan sobre sus hombros “la misma cruz del Señor”. Añadió que, igual que Jesús, son perseguidos, juzgados y asesinados por mantener su fe.
En su discurso recordó ejemplos recientes: como Dorothy Stang, activista ambiental y defensora de los sin tierra en Brasil; y Ragheed Ganni, sacerdote iraquí ejecutado por negarse a cerrar su iglesia frente al Estado Islámico.
Leon XIV lamentó que, aunque muchas de las grandes dictaduras del siglo XX hayan terminado, eso no significa el fin de la persecución religiosa. En efecto, subrayó que en varios países se observa un recrudecimiento de estas prácticas.
El Papa también rindió homenaje a quienes han muerto por su compromiso con el Evangelio, con la justicia y con la libertad religiosa. Se refirió a la labor de religiosos, sacerdotes, laicos y laicos, señalando que muchos pagaron con su vida por su fe y solidaridad hacia los más vulnerables.
Un informe reciente de la Comisión para los Nuevos Mártires del Vaticano documentó alrededor de 1.700 casos de cristianos asesinados en los últimos 25 años por motivo de su fe. África es la región más golpeada en número de víctimas.
El Papa concluyó instando a no olvidar a esas personas, afirmando que la sangre de los mártires puede convertirse en semilla de nuevos creyentes, y animó a todos a testimoniar la fe con coraje y esperanza para construir una humanidad pacífica.

