Un reciente aumento de violencia en Nigeria ha afectado gravemente a comunidades cristianas, principalmente en los estados del Norte y la “Middle Belt” (zona central del país) en este año 2025. Los últimos ataques en estos últimos meses refleja como la situación de los cristianos está empeorando gravemente en Nigeria.
El 7 de septiembre, pastores Fulani atacaron dos aldeas en el condado de Kachia, estado de Kaduna (noroeste). En los ataques a las aldeas de Wakeh y Gadanaji murieron ocho cristianos y otros nueve resultaron heridos. Estos asaltos ocurrieron muy temprano en la mañana, entre las 5:00 y las 6:00 horas de la madrugada, momento en el que muchas personas estaban vulnerables, durmiendo.
Otro hecho grave ocurrió en el noreste, en Borno: militantes de Boko Haram atacaron la aldea de Darul Jamal (área de gobierno local de Bama), donde al menos 60 personas fueron asesinadas. El ataque sucedió durante la noche; más de una docena de casas fueron incendiadas y más de 100 personas huyeron de sus hogares.
Además, una ONG llamada Intersociety, con sede en Nigeria, reporta que hasta el 10 de agosto de 2025, más de 7.000 cristianos habían sido asesinados, y unos 7.800 fueron secuestrados por su fe, en distintos estados del país. Esa cifra implica un promedio de unas treinta muertes diarias.
Estos ataques tienen consecuencias más allá del número de muertos: dejan comunidades destruidas, desplazados internos en situación de vulnerabilidad, iglesias quemadas, temor policial, y una sensación creciente de impunidad. Las autoridades han prometido investigaciones, pero muchos analistas y organizaciones humanitarias alertan que la respuesta estatal sigue siendo insuficiente.

