Ola de violencia yihadista deja miles de cristianos perseguidos y desplazados en África

En los últimos meses, la situación de los cristianos en varias regiones de África ha empeorado gravemente debido a la violencia de grupos yihadistas, según alertan organizaciones de derechos humanos. En Nigeria, por ejemplo, la International Society for Civil Liberties and Rule of Law (Intersociety) reporta que entre el 1 de enero y el 10 de agosto de 2025, al menos 7.087 cristianos fueron asesinados por motivos de fe, mientras que otros 7.800 fueron secuestrados.

Este ritmo de violencia equivale a un promedio de 30 muertes de cristianos por día, según el informe. Además, este año han sido destruidas más de 19.000 iglesias y más de 1.100 comunidades cristianas han sido desplazadas, de acuerdo con Intersociety.

En Nigeria, varios de los ataques están liderados por pastores fulani y grupos vinculados al Estado Islámico, como Boko Haram y la facción ISWAP. Uno de los episodios más cruentos ocurrió en el estado de Benue, donde casi 200 cristianos, refugiados en un centro de desplazados, fueron asesinados por extremistas.

No solo Nigeria sufre esta persecución. En la República Democrática del Congo (RDC), se han registrado ataques particularmente horribles: el 27 de julio de 2025, milicianos del grupo islamista ADF, afiliado al Estado Islámico, atacaron una iglesia católica en Komanda y mataron entre 43 y 50 personas. Además, en febrero de 2025, se reportó otra masacre: unos 70 cristianos fueron secuestrados y decapitados por combatientes de la ADF en una iglesia protestante de Kasanga, en la región de Kivu.

La violencia ha generado también una grave crisis humanitaria. Organizaciones como Puertas Abiertas denuncian que el extremismo islámico ha causado desplazamientos masivos en África subsahariana: solo en Burkina Faso, más de 2 millones de personas han sido desplazadas, muchas de ellas cristianas.

Analistas y algunos líderes religiosos advierten que estas acciones constituyen una forma de persecución religiosa sistemática, incluso llegando a calificar algunos de estos ataques como partes de un posible genocidio.

La comunidad internacional sigue con atención esta crisis, aunque muchos denuncian que la respuesta ha sido insuficiente frente al creciente número de víctimas inocentes.

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