Adviento y una llamada a la solidaridad con los cristianos perseguidos
Mientras comienza Adviento, tiempo de espera y preparación en muchas comunidades cristianas, este periodo adquiere un matiz especial si se mira junto a la realidad que afrontan millones de creyentes en diversas partes del mundo. Un informe de Open Doors alerta de que, entre octubre de 2023 y septiembre de 2024, alrededor de 380 millones de cristianos vivieron bajo “altos niveles de persecución o discriminación”. Y como ya sabemos, va en aumento.
El documento no se limita a estadísticas: recoge denuncias de violencia, detenciones arbitrarias, pérdida de derechos fundamentales e incluso asesinatos. Las agresiones incluyen ataques contra iglesias, propiedades religiosas, acoso social y presiones legales o institucionales.
Para muchas comunidades, este Adviento puede ser una invitación a la empatía y la reflexión. Así lo entiende Solidaridad Internacional Trinitaria (SIT), que este año propone vivir la espera navideña “de la mano de los santos y de los cristianos perseguidos”, integrando en las oraciones diarias la realidad de quienes sufren por su fe.
El mensaje adquiere sentido cuando se recuerda que la libertad religiosa sigue siendo frágil: según el informe 2025 citado por ACN, más de 5.400 millones de personas; es decir, casi dos tercios de la población mundial, residen en países donde la libertad de creer está gravemente amenazada.
Este Adviento, entonces, puede entenderse como una oportunidad para no olvidar a quienes, en muchas regiones, viven en la clandestinidad, son perseguidos o marginados por sus convicciones. Más allá del recogimiento propio, puede transformarse en un gesto de solidaridad, oración y conciencia global hacia aquellos que afrontan sufrimiento por su fe.

