En los últimos meses, la situación de los cristianos en Nigeria ha empeorado significativamente, especialmente en el norte y la región central del país. Grupos extremistas islámicos, como Boko Haram y militantes fulani, han intensificado sus ataques contra comunidades cristianas, resultando en asesinatos, secuestros y destrucción de propiedades.
En agosto de 2024, se reportó el asesinato de Agber Targba, un agricultor cristiano en el estado de Benue, mientras recolectaba alimentos para su familia. Este incidente es parte de una serie de ataques que buscan desplazar a las comunidades cristianas de sus tierras y generar inseguridad alimentaria. Y recientemente, este mismo mes,19 cristianos fueron asesinados por pastores musulmanes Fulani en el estado de Plateau, Nigeria.
Según datos de Puertas Abiertas, Nigeria se ubica en el sexto lugar de la Lista Mundial de la Persecución 2024, con más de 102 millones de cristianos enfrentando altos niveles de violencia y discriminación. La falta de acción efectiva por parte del gobierno ha permitido que estos grupos operen con impunidad, exacerbando la crisis.
La comunidad internacional y organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación por la creciente violencia y la inacción gubernamental. Se hace un llamado urgente para que las autoridades nigerianas implementen medidas de seguridad que protejan a todas las comunidades, independientemente de su afiliación religiosa, y para que se promueva la reconciliación y el respeto entre los diversos grupos étnicos y religiosos del país.
Mientras tanto, las comunidades cristianas en Nigeria continúan practicando su fe con valentía, a pesar de las amenazas constantes. La resiliencia de estos creyentes es un testimonio de su compromiso y esperanza en medio de la adversidad.

