Crece la violencia contra cristianos en Nigeria: secuestros, ataques y clamor internacional
Nigeria vive una escalada alarmante de violencia contra comunidades cristianas, con una serie de ataques coordinados que van desde el secuestro de niñas hasta agresiones a parroquias, según informan medios católicos como ZENIT.
En la localidad de Eruku, en el estado de Kwara, un grupo armado atacó de noche una iglesia pentecostal durante un servicio. Dos personas murieron, varias resultaron heridas, y el pastor junto con decenas de fieles fueron arrastrados hasta los matorrales cercanos. Las autoridades no han podido precisar la cifra de desaparecidos, lo que intensifica el miedo entre las familias.
Solo dos días antes, en el estado de Kebbi, hombres armados invadieron una escuela pública para niñas y secuestraron al menos a veinte alumnas. Durante el asalto, el subdirector falleció defendiendo a las estudiantes. Asimismo, la parroquia católica de Kushe Gugdu, en la arquidiócesis de Kaduna, fue atacada: el párroco fue secuestrado y los feligreses convocaron vigilias para exigir su liberación.
La violencia alcanzó también a la escuela católica St. Mary, en el estado de Níger, donde casi cien estudiantes y miembros del personal fueron secuestrados durante un asalto de aproximadamente dos horas. Un guardia resultó gravemente herido. La Diócesis de Kontagora ha denunciado este episodio como un ataque directo a los más vulnerables.
Este crescendo de violencia ha captado la atención internacional, sobre todo de la Iglesia católica. El papa León XIV ha condenado con firmeza la crisis, señalando que la mezcla de tensión religiosa, disputas territoriales y criminalidad está detrás de estos ataques.
Organismos de derechos humanos ya alertaban que en Nigeria ocurren hasta 100 ataques a iglesias al mes y que unos 32 cristianos pierden la vida cada día, según datos de la Sociedad Internacional para las Libertades Civiles y el Estado de Derecho.
Estos eventos subrayan con urgencia la necesidad de que la comunidad internacional, así como las autoridades nigerianas, actúen para proteger la libertad religiosa y garantizar la seguridad de las comunidades cristianas en el país.

