Cristianos bajo asedio: el rostro humano de la persecución en el mundo

En medio de un clima de creciente hostilidad, la persecución de cristianos en el mundo ha alcanzado niveles alarmantes. Más allá de cifras y estadísticas, miles de historias personales reflejan el sufrimiento de comunidades enteras obligadas a vivir en la sombra.

En África, la violencia en Nigeria ha cobrado más de 50.000 vidas cristianas desde 2009. Familias desplazadas narran cómo sus aldeas fueron arrasadas en la noche, sin posibilidad de resistencia ante grupos armados. En el noreste del país, Grace, una joven de 19 años, fue secuestrada y obligada a convertirse al islam antes de escapar milagrosamente tras meses de cautiverio.

Mientras tanto, en Siria, los cristianos que sobrevivieron a la guerra civil enfrentan ahora el dominio de grupos extremistas. En Alepo, la comunidad de San Elías teme la imposición de nuevas leyes que los conviertan en ciudadanos de segunda clase. “No queremos otra guerra, pero tampoco queremos ser invisibles”, dice Elias, un comerciante cristiano que ha visto desaparecer a muchos de sus vecinos.

En América Latina, el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua intensifica su control sobre la Iglesia Católica. Durante la Semana Santa de 2025, las procesiones fueron prohibidas y los sermones, vigilados. “Predicar el Evangelio se ha convertido en un acto de valentía”, cuenta un sacerdote anónimo que ha optado por la discreción para evitar represalias.

Según el informe más reciente de Puertas Abiertas, más de 380 millones de cristianos en el mundo sufren algún tipo de persecución, ya sea violencia extrema, restricciones legales o discriminación social. Sin embargo, más allá de los números, cada historia revela el costo humano de una fe puesta a prueba.

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