En Ucrania, la comunidad cristiana enfrenta una crisis doble: represión política y trauma emocional para sus más jóvenes miembros. Según Puertas Abiertas, en las zonas bajo control ruso solo la Iglesia Ortodoxa Rusa recibe privilegios, mientras que otras denominaciones se enfrentan a restricciones severas. Desde septiembre de 2024, el gobierno ucraniano prohibió totalmente la Iglesia Ortodoxa Rusa en el territorio continental, y en las zonas ocupadas rusas se persigue activamente a las comunidades fieles a Kiev. Además, desde inicios de 2024, militantes rusos han cerrado iglesias greco-católicas en Donetsk, Luhansk, Jersón y Zaporiyia, confiscando propiedades y expulsando clérigos, incluso arrestando a sacerdotes y sometiéndolos a tortura.
A pesar del sufrimiento, la fe sigue siendo fuente de esperanza. En un esfuerzo por ayudar al trauma infantil, Mission Eurasia espera atender a 30 000 niños ucranianos este verano a través de campamentos bíblicos que combinan terapia y enseñanza religiosa. Otras organizaciones también intentan ayudar a estar comunidades cristianas a mejorar su día a día como el SIT.
En la Franja de Gaza, los cristianos viven en condiciones extremas. La Iglesia Católica de la Sagrada Familia, refugio de entre 400 y 500 desplazados, fue alcanzada el 17 de julio de 2025 por fuego de tanques israelíes, causando tres muertos e hiriendo al sacerdote Gabriel Romanelli. El ejército israelí aseguró lamentar “los daños causados”, mientras que el Papa León XIV expresó su profunda tristeza, y el Vaticano puso en duda la versión oficial del incidente. Además, hace pocas semanas, otro ataque alcanzó directamente la iglesia, ocasionando al menos dos fallecidos mientras cobijaba a cerca de 400 personas. El cardenal Pizzaballa cuestionó que fuera un error y pidió urgentemente un alto el fuego. Tiempo después, el párroco Romanelli, instando al papa a “tener a Gaza en el corazón”, relató que la parroquia aún mantiene rutinas espirituales y educativas en medio de la escasez, tras más de dos meses sin ayuda humanitaria.
A pesar de todas estas dificultades, los cristianos siguen resistiendo gracias a su fe.

