El Papa Francisco ha expresado profunda preocupación por la creciente persecución de los cristianos en varias partes del mundo, señalando que esta situación es más alarmante ahora que en los primeros tiempos del cristianismo. Durante diversas intervenciones recientes, el pontífice ha destacado la urgencia de orar y actuar en favor de quienes sufren por su fe, describiéndolos como “verdaderos testigos de Jesús” que enfrentan la opresión con mansedumbre y valentía.
En su mensaje con motivo de una iniciativa de oración por los cristianos perseguidos en Oriente Medio, Francisco subrayó la necesidad de promover una cultura de respeto, acogida y fraternidad, insistiendo en que toda la humanidad necesita la paz como “Buena Noticia”. El Papa también ha animado a los cristianos perseguidos a mantenerse firmes en la fe y en la esperanza, resaltando su resiliencia frente al odio y la injusticia.
El Santo Padre también ha expresado su solidaridad con comunidades cristianas afectadas en África y Asia, donde enfrentan graves desafíos como desplazamientos forzados, ataques de grupos extremistas y leyes represivas. Ha pedido a los líderes religiosos y civiles que trabajen por soluciones pacíficas y justas, al tiempo que insta a todos los creyentes a mantener viva la esperanza a través de la oración y la acción solidaria.
Estas declaraciones forman parte del continuo esfuerzo del Papa Francisco por llamar la atención sobre las crisis humanitarias globales y la necesidad de unidad y justicia para quienes padecen persecución religiosa. Que muchas veces es ignorada por los Estados y los gobiernos quedando desamparados y sin ningún organismo que les proteja. El resultado final es que muchos tienen que huir y dejar toda su vida de lado si no quieren seguir sufriendo la marginación y la rabia de otros grupos mayoritarios.

