La luz de los Reyes Magos frente a la persecución de los cristianos en el mundo
La festividad de los Reyes Magos, celebrada cada 6 de enero, recuerda la manifestación de Jesús al mundo a través de la visita de los Magos de Oriente, símbolo de esperanza, fe y reconocimiento de la dignidad humana. Mientras en muchos países esta fecha se vive con alegría, regalos y tradiciones familiares, para millones de cristianos en distintas partes del mundo el mensaje de la Epifanía adquiere un significado mucho más profundo: la perseverancia de la fe en medio de la persecución.
Según diversas organizaciones internacionales, los cristianos continúan siendo uno de los grupos religiosos más perseguidos a nivel global. En regiones de África, Oriente Medio y Asia, muchas comunidades cristianas enfrentan violencia, discriminación legal, desplazamientos forzados y restricciones a la libertad religiosa. En algunos países, celebrar públicamente festividades como la de los Reyes Magos puede suponer un riesgo para la vida, obligando a los fieles a reunirse en la clandestinidad.
La figura de los Reyes Magos, que emprendieron un largo y peligroso viaje guiados por una estrella, se convierte así en un reflejo de la realidad de estos creyentes: hombres y mujeres que, pese a las amenazas, continúan guiándose por su fe. Para ellos, la Epifanía no es solo una tradición, sino una afirmación de esperanza frente al miedo y la injusticia.
En este contexto, líderes religiosos y organizaciones humanitarias aprovechan esta festividad para hacer un llamado a la comunidad internacional. Reclaman mayor atención a la libertad religiosa y solidaridad con quienes sufren persecución por sus creencias. Recordar a los Reyes Magos implica también reconocer que la fe cristiana nació y se expandió en medio de dificultades.
Así, mientras las cabalgatas llenan de ilusión las calles de muchas ciudades, la festividad invita a no olvidar a quienes viven su fe en silencio y riesgo, manteniendo viva la luz que, según la tradición, iluminó el camino hacia Belén.


Solamente el regalo del Amor compensará la revolución que se produce en cada ser humano por su estado de ambivalencia de sentimientos.