La misión de los Trinitarios: “Acompañar a los cristianos perseguidos en todo el mundo”

Roma (Agencia Fides) – “Hoy los misioneros trinitarios estamos comprometidos en muchas obras de caridad que testimonian la dimensión verdaderamente universal del amor cristiano. En particular, según el espíritu de nuestro fundador, San Juan de Matha, tratamos de estar cerca de los pobres, los encarcelados, los inmigrantes, los perseguidos por la fe, los olvidados”. Así lo informa a la Agencia Fides el P. Antonio Aurelio Fernández, sacerdote de la Orden de la Santísima Trinidad, (también llamados trinitarios) y director de Solidaridad Internacional Trinitaria (SIT), el organismo creado por el deseo de la Orden Trinitaria en favor de los cristianos perseguidos en el mundo y de todos aquellos que sufren por falta de libertad religiosa.

La familia religiosa de los trinitarios fue fundada por el francés Juan de Matha, con su propia regla, aprobada por el Papa Inocencio III el 17 de diciembre de 1198 con la bula “Operante divine dispositionis”. “En la Iglesia – explica el padre Antonio – ésta es la primera institución oficial, dedicada al servicio de la redención, armada sólo con la misericordia y con la única intención de devolver la esperanza en la fe a nuestros hermanos que sufren bajo el yugo de la esclavitud”. De hecho, durante siglos, la Orden de la Santísima Trinidad ha sido el lugar de encuentro humanitario de la Iglesia. El misionero señala: “La libertad religiosa es un derecho inseparable de la dignidad de la persona humana, que encuentra su fundamento y plena realización en Dios. Por eso es un derecho inalienable y universal, que debe ser garantizado a todos”.

La Orden Trinitaria, dividida en siete provincias religiosas, tres vicariatos y dos delegaciones, tiene hoy presencia misionera en todos los continentes, especialmente en aquellas tierras ensangrentadas por el odio y la violencia: “En países como Siria o Irak -cuenta el padre Antonio- trabajamos en la reconstrucción de casas destruidas por los bombardeos. De este modo, se anima a los refugiados que viven en situaciones precarias a regresar a sus hogares. También les proporcionamos alimentos, medicinas, mantas y agua potable. Nuestro objetivo -continúa- es que permanezcan en sus ciudades de origen y vuelvan con sus familias y amigos, normalizando al máximo su situación social y familiar”.

El padre Antonio habla de los perseguidos de hoy: millones de personas en diferentes partes del mundo, presentándolos como “testigos libres de la belleza del acontecimiento cristiano”. “En mi experiencia personal -dice a Fides- he encontrado a muchos cristianos perseguidos: lo que me llama la atención es siempre la sencillez y la profundidad del testimonio de su fe en Cristo”.

“La Iglesia -dice el P. Fernández- puede afrontar esta difícil situación, tanto promoviendo una sana formación de los jóvenes, como entablando un diálogo sincero y constructivo que promueva la reconciliación, porque el Evangelio -concluye- nos enseña siempre a permanecer firmes en la fe que da sentido a la vida”.

Más información en Agenzia Fides.

 

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