La Navidad no da tregua a los cristianos perseguidos: una realidad global cruel
Durante esta temporada navideña, marcada por celebraciones en numerosos países, la persecución contra cristianos no ha amainado, sino que en muchos lugares se intensifica, eclipsando la tradicional idea de paz y tregua asociada a la Navidad.
En Nigeria, una de las zonas más peligrosas del mundo para los seguidores de Jesús, las comunidades cristianas han sufrido violencia justo antes y durante la Navidad. Al menos 20 personas murieron en ataques coordinados en los estados de Benue y Plateau días antes del 25 de diciembre, según informes de organizaciones sobre el terreno, y se denunciaron secuestros y torturas de civiles considerados cristianos por los atacantes.
Además, intereses extremistas yihadistas continúan cazando cristianos en la región central del país, uno de los principales focos de violencia religiosa, consolidando una situación crítica que se ha repetido en años recientes incluso durante las fiestas.
En India, diversos estados registraron incidentes de vandalismo, ataques contra decoraciones navideñas y tensión comunitaria durante la celebración de la Navidad, motivados por una creciente ola de violencia anti-cristiana y justificados en algunos casos bajo leyes controversiales de “anti-conversión”. Estos hechos se dieron en un contexto de múltiples denuncias de agresiones contra cristianos en 2025.
La persecución no se limita al África subsahariana o al subcontinente indio. En China, comunidades cristianas enfrentan una represión más dura que nunca, con detenciones de líderes religiosos y presión estatal sobre iglesias no registradas, lo que complica aún más la libertad religiosa en la temporada navideña.
Estas situaciones reflejan datos más amplios: según el informe World Watch List 2025, al menos 4.476 cristianos fueron asesinados en el último año por motivos de fe, con tensiones extremas en países como Corea del Norte, Somalia, Yemen o Libia, y un incremento de detenciones y ataques contra iglesias.
Lejos de ser un tiempo de tregua universal, la Navidad de 2025 ha sido para muchos cristianos un recordatorio doloroso de la persistente y brutal persecución que sufren por su fe en distintos rincones del planeta.

