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Los cristianos perseguidos no pueden celebrar la Navidad

En la fecha más importante para el cristianismo, los terroristas y perseguidores aumentan sus ataques de violencia hacia los cristianos nigerianos.

Nos llega uno de los testimonios de los refugiados en Burkina Faso como Bartholemew, quien al asistir a misa con su mujer y algunos de sus siete hijos, les atacaron. “Los terroristas rodearon la iglesia, entraron con armas y dispararon contra nosotros. Mataron a cinco personas y al sacerdote Simeón Yampa, que intentó intermediar y eso le costó la vida. Algunos tenían pistolas, otros, barras de acero en la mano. Prendieron fuego a bancos, objetos litúrgicos, libros… Les dijeron a las mujeres que se cubrieran la cabeza y nos robaron las motos. Le agradecí al Señor que no mataran a mi familia”, cuenta Bartholemew.

Al día siguiente la familia huyó. “Tuve que dejar ocho reses, cincuenta cabras y mis gallinas; todo pasó a manos de los terroristas. Llegamos a Ouagadougou, a 195 kilómetros de Dablo, donde vive nuestro hijo mayor”.  Uno de los hermanos de Bartholemew se quedó en Dablo y una semana después los terroristas secuestraron a uno de sus hijos.  

Actualmente la situación en Nigería es cada vez más peligrosa, la crisis de Mali y las intrusiones de grupos yihadistas infiltraron un islam radical y los cristianos pasaron a ser objetivo de los terroristas. Atentados, secuestros, intimidaciones y amenazas se multiplicaron por doquier. Burkina Faso está viviendo un drama silencioso que ha desatado un éxodo de más de 1.300.000 desplazados. La mayoría de los que han huido se encuentran en campamentos o son acogidos por familias generosas o parientes cercanos.

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