Mali: cuando seguir siendo cristiano también tiene un precio
La persecución contra los cristianos en Mali está adoptando formas que van más allá de los ataques y los desplazamientos. En distintas zonas del centro y sur del país, grupos yihadistas están imponiendo a las comunidades cristianas el pago de una tasa especial como condición para poder mantener abiertas sus iglesias.
Un reciente informe de campo elaborado por organizaciones colaboradoras de Open Doors revela que varias iglesias están siendo obligadas a pagar la denominada yizya, un impuesto exigido a los no musulmanes. La alternativa planteada por los grupos armados puede ser el cierre de los templos o afrontar nuevas amenazas. En algunas localidades, las comunidades han tenido que vender parte de sus cosechas y su ganado para reunir las cantidades reclamadas.
Los datos muestran hasta qué punto esta presión económica puede condicionar la vida religiosa. Una de las denominaciones afectadas habría pagado alrededor de 25.000 dólares en 2024, 49.700 en 2025 y ya 53.000 durante 2026. Además, varias iglesias han tenido que cerrar en zonas como Koro, Bankass, Bandiagara, Tominian, Bla y Yorosso.
Mali ocupa actualmente el puesto 15 de la Lista Mundial de la Persecución 2026 de Open Doors. La organización señala que los cristianos sufren violencia, secuestros y destrucción de iglesias, mientras que los conversos procedentes del islam se encuentran entre los colectivos más vulnerables.
La situación se desarrolla además en un contexto de fuerte inestabilidad. Amnistía Internacional ha documentado cómo grupos armados están imponiendo sus propias normas en numerosas comunidades y obligando a miles de personas a abandonar sus hogares. En julio de 2026, unos 290.000 refugiados malienses estaban registrados en Mauritania.
En este escenario, la persecución religiosa no siempre adopta la forma de un ataque directo. A veces se manifiesta mediante el miedo, la extorsión y la imposibilidad de mantener abierta una iglesia. Para muchos cristianos malienses, permanecer en su comunidad significa asumir un coste cada vez mayor por el simple hecho de practicar su fe.

