Nueva vida para una mujer condenada por blasfemia en Pakistán: “Mi liberación es un testimonio”
La historia de Shagufta Kausar ha dado un giro inesperado. Tras haber sido condenada a muerte en Pakistán por cargos de blasfemia, Kausar ha conseguido su liberación, una liberación que ella misma califica como “un acto de misericordia de Dios y una victoria para los cristianos perseguidos”.
Kausar se encontraba encarcelada junto a su marido, acusados ambos injustamente bajo criterios religiosos, y detenidos en la provincia de Punjab. Denunció haber sufrido torturas y violencia, mientras sus hijos asistían impotentes a aquellas situaciones traumáticas. Incluso, según su testimonio, las autoridades llegaron a amenazarla con desnudarse y arrojarla a la calle si su marido no confesaba haber enviado mensajes supuestamente blasfemos. Además, le exigieron convertirse al islam, algo que rechazó de plano.
Su liberación se produce en medio de una presión internacional creciente, en particular desde el Parlamento Europeo. Kausar aseguró que sin la resolución aprobada en 2021 por esa institución, una medida de emergencia en favor de los perseguidos por leyes de blasfemia, probablemente no estaría viva hoy.
Organismos de defensa de derechos humanos han alertado sobre el aumento de casos similares en Pakistán: minorías religiosas (especialmente cristianos) que enfrentan acusaciones arbitrarias, detenciones prolongadas y sentencias de muerte gracias a leyes antiblasfemia consideradas “sagradas” por sectores islamistas. Eso dificulta cualquier intento de reforma del sistema penal.
El testimonio y la liberación de Kausar reabren el debate sobre la justicia y los derechos fundamentales en Pakistán. Su historia simboliza no solo el sufrimiento de muchos inocentes, sino también la importancia de la presión internacional y la solidaridad global para proteger a quienes son víctimas de persecución por su fe.

