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Queda prohibido evangelizar

“No podemos evangelizar” sentencian los religiosos a los que su misión les llevó al norte del continente africano. Concretamente, lo tienen prohibido según el artículo 220 del Código Penal que condena desde seis meses hasta tres años a quién “emplee cualquier medio de seducción para quebrantar la fe de un musulmán o tratar de convertirlo a otra religión”, incluidos también los musulmanes que decidieron convertirse.

Según el Ministerio de Exteriores español: en cuestión de religión, en el Reino de Marruecos, el 99,4 por ciento son musulmanes mientras que tan solo un 0,4 son cristianos. En contraste a este dato, el Departamento de Estado de Estados Unidos cifró hace unos años que en el país musulmán, existían hasta 8.000 cristianos conversos (una cifra imposible de verificar porque procesan su credo a escondidas). Así, hay una comunidad cristiana bastante reducida, observada y en ocasiones, perseguida. Por tanto, los religiosos tuvieron que dejar de lado su labor evangelizadora por el peligro que conlleva la tarea y han desarrollado una labor social, sobre todo en el norte del país por su antigua relación con España como protectorado. Resulta curiosa que aún existan en pie muchas Iglesias y Catedrales en estas zonas, reflejo de la historia y el paso español por el norte de Marruecos desde 1912 hasta 1956.

Otra de las ciudades con una tradición cristiana es Tánger. Aún así, el pasado ha quedado eclipsado por el presente y hoy en día, los religiosos tienen que tener cuidado con las acciones que llevan a cabo. Por ejemplo, no es fácil poder transportar una Biblia porque en la frontera no es bien recibida por “tentar contra el artículo 220”, explica el Vicario general de Tánger, Simeón Czeslaw. “Hay que enterrar los libros religiosos bajo el suelo porque si terminan en alguna estantería marroquí se convierte en un gran problema con la ley”, corrobora el trinitario Manolo Cánovas. Asimismo, para eucaristías algo más multitudinarias como la de Noche Buena, el encargado de la misa tiene que avisar con antelación de cuántas personas van a asistir, según comentaron los eclesiásticos. Por otro lado, la comunidad cristiana en Marruecos no solamente se conforma por religiosos, también hay europeos y españoles que viven en esta país y que han vivido siempre como el caso de Cristóbal, quién afirmó que “a veces es difícil poder desarrollar actividades que animen a la comunidad cristiana por las restricciones estatales”. A esa familia se suman cada vez más subsaharianos con una fe muy consolidada que conviven en la universidad y en el trabajo con una mayoría musulmana. Según Félix (en Burkina Faso: Kondombo Wendmanegdé), estudiante de ingeniería, “la convivencia es buena porque aunque la comunidad cristiana es pequeña también es plural y compuesta por muchas nacionalidades y lo más importante: está muy unida”. 

Los cristianos de Marruecos acuden cada domingo a misa y algunos marroquíes se acercan queriendo saber más o incluso sienten una curiosidad hacia esta religión pero los párrocos tienen totalmente prohibido hablarles sobre la Biblia o cualquier precepto. Aún así, existen personas que se han convertido pero que finalmente han tenido que salir del país para poder vivir su fe en paz y seguridad o misioneros a los que no les dejaron volver a entrar en el norte de África. Según datos de  Unión Evangélica Bautista Española (UEBE) sobre todo estadounidenses acusados de practicar proselitismo. La realidad es que los religiosos tienen prohibido evangelizar y los cristianos tienen dificultades para poder profesar su fe libremente.

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