La situación de los cristianos en Oriente Próximo sigue siendo crítica, con una marcada disminución de la población cristiana en varios países de la región debido a la persecución religiosa, conflictos armados y la inestabilidad política. En países como Siria, Irak y Egipto, las comunidades cristianas, que tienen raíces milenarias, enfrentan una dura realidad de violencia, discriminación y desplazamiento forzado.
En Irak, desde la invasión estadounidense en 2003 y la posterior aparición del grupo terrorista Estado Islámico (ISIS), la población cristiana ha disminuido drásticamente. De alrededor de 1,5 millones de cristianos que vivían en el país antes de la guerra, hoy solo quedan aproximadamente 250.000. ISIS cometió genocidio contra los cristianos en el norte de Irak, obligándolos a huir de sus hogares, destruir iglesias y asesinar a miles. Aunque el grupo ha sido derrotado territorialmente, muchos cristianos que escaparon no han regresado debido a la inseguridad y la falta de reconstrucción.
En Siria, el conflicto civil iniciado en 2011 también ha tenido un impacto devastador en las comunidades cristianas. Aunque algunos cristianos apoyan al gobierno de Bashar al-Ásad, otros han sido víctimas de grupos islamistas radicales que controlan áreas del país. La persecución ha llevado al éxodo masivo de cristianos sirios, que buscan refugio en otros países de Oriente Próximo o Europa.
Egipto, con la mayor comunidad cristiana en la región, los coptos ortodoxos, también ha sido escenario de ataques violentos. Grupos extremistas islámicos han atacado iglesias, y los cristianos a menudo enfrentan discriminación institucionalizada. A pesar de los intentos del gobierno por mejorar la situación, los coptos siguen siendo vulnerables.
La persecución de cristianos en Oriente Próximo continúa siendo una crisis humanitaria de gran magnitud, y más desde los últimos acontecimientos en la zona. La guerra que se está dando y las acciones de Israel sobre Siria, Gaza y el Líbano están perjudicando cada día más a los cristianos de estas zonas, actualmente la situación tiene pocas señales de mejora a corto plazo.

