Un entierro cristiano desata amenazas contra una familia en Bangladesh
Una familia cristiana de Bangladesh se ha visto obligada a afrontar amenazas y hostigamiento después de enterrar a uno de sus familiares siguiendo los ritos propios de su fe. El episodio refleja las dificultades que todavía encuentran algunas comunidades cristianas del país para practicar públicamente su religión.
Según el relato difundido por la organización, líderes musulmanes de la zona trataron inicialmente de impedir que la familia celebrara un funeral cristiano. Los familiares, pese a las presiones, finalmente llevaron a cabo el entierro conforme a sus convicciones religiosas. La decisión provocó nuevas amenazas y una escalada de intimidación.
Posteriormente, varias personas acudieron al domicilio familiar para interrogar a sus miembros sobre su conversión al cristianismo. Durante el registro de la vivienda encontraron Biblias y ejemplares del Nuevo Testamento, que posteriormente fueron difundidos en redes sociales junto con acusaciones contra la familia por supuestamente promover conversiones al cristianismo.
El caso se produce en un contexto de creciente preocupación entre los cristianos de Bangladesh. Organizaciones que trabajan en la zona advierten de que la presión religiosa puede manifestarse mediante amenazas, discriminación, violencia y restricciones a las actividades de las comunidades cristianas. En su clasificación de 2026, Bangladesh ocupa el puesto 33 de los países donde resulta más difícil vivir abiertamente la fe cristiana, con una puntuación de 71 sobre 100.
La situación se ha visto además condicionada por la inestabilidad política y el aumento de la influencia de grupos islamistas en determinadas zonas. Informes recientes señalan que los cristianos, especialmente quienes proceden de otras religiones y quienes participan activamente en la evangelización, afrontan un riesgo mayor de sufrir presiones y amenazas.
El episodio demuestra que la persecución religiosa no siempre adopta la forma de ataques violentos. En ocasiones comienza con algo tan básico como impedir a una familia despedir a sus seres queridos de acuerdo con sus propias creencias.

