sit.internazionale.web@gmail.com

Un grupo de cristianos pakistaníes se manifiestan en contra de un intento de violación

Las últimas noticias internacionales sobre cristianos perseguidos nos llevan hasta Pakistán. Esta misma semana, numerosos cristianos han salido a las calles a protestar porque una niña había sufrido un intento de violación a manos de un musulmán.

La pequeña cristiana de ocho años, Jamaika, pudo escapar de Muhammad Amir, un vecino musulmán que intentaba violarla. Los hechos ocurrieron en el barrio de Essa Nagri, la zona de Karachi donde hay mayor concentración de cristianos. La indignación de los fieles provocó el enfrentamiento con la policía y el bloqueo del tráfico, según ha informado Infocatólica de Asianews.

El padre de la menor, Aslam Masih, recibió una llamada telefónica de su esposa Razia para informarle de lo que había ocurrido. La pequeña fue a la casa de su maestra, pero en ese momento ella había salido para hacer unos recados. Muhammad Amir, el hermano de la maestra, aprovechó la oportunidad y trató de violarla. La niña comenzó a llorar y a gritar fuerte, y consiguió liberarse y escapar.

Cuando Jamaika contó cómo Amir trató de tocar partes de su cuerpo y «hacer cosas sucias», la gente de la calle comenzó a reunirse a su alrededor. La noticia se difundió inmediatamente por todo el vecindario y en pocos minutos cientos de personas se dirigieron a la casa de Muhammad Amir, lo atraparon y comenzaron a golpearlo. Al rato llegó la policía y trató de liberarlo, pero la gente también golpeó a los policías e hirió a algunos.

Finalmente llegaron más policías y consiguieron poner a salvo a Amir haciendo algunos disparos. Posteriormente, Jamaika fue trasladada al hospital Abasi Shaheed. Los médicos la examinaron y afirmaron que había habido un intento de violación. Una gran multitud del barrio se reunió frente al hospital. La gente también continuó la protesta bloqueando el tráfico y algunos rompieron con piedras las ventanas de los vehículos que pasaban por la zona.

Testimonios e historias como la de Jamaika ocurren con presencia en países donde los cristianos son perseguidos e incluso tienen un desenlace más fatídico. Por suerte, en esta ocasión, la comunidad cristiana de Pakistán unió fuerzas para protestar y señalar su disconformidad con el trato que reciben.

Traductor